Para el alumnado
Perspectiva · Aprendemos a dibujar lo que está cerca y lo que está lejos
En esta actividad vamos a aprender un truco que utilizan los artistas para conseguir que un dibujo plano parezca tener profundidad, como si pudiéramos entrar dentro del papel.
Antes de empezar a dibujar observaremos algunas imágenes y aprenderemos varias ideas muy importantes sobre cómo vemos el mundo que nos rodea.
Cuando miramos una calle, un paisaje o una habitación, las cosas no parecen tener siempre el mismo tamaño. Un árbol que está cerca puede parecernos enorme, mientras que otro árbol igual situado muy lejos parece mucho más pequeño. Lo mismo ocurre con personas, coches, casas, farolas o cualquier otro objeto.
Por eso aprenderemos una primera regla:
CERCA = MÁS GRANDE · LEJOS = MÁS PEQUEÑO
También descubriremos que los objetos que están cerca suelen mostrar más detalles, mientras que en los que están lejos vemos menos.
Descubrimos el horizonte
En nuestros dibujos aparecerá una línea del horizonte. Podemos imaginarla como la línea que se encuentra a la altura de nuestros ojos y que, en un paisaje, suele separar visualmente el cielo de la tierra o del mar.
No siempre tiene que verse como una línea real. En una habitación o en una calle puede estar escondida detrás de edificios, muebles u otros elementos, pero nos ayudará a organizar la perspectiva.
Sobre esa línea situaremos algo muy importante:
El punto de fuga
Colocaremos una pequeña chincheta que marcará nuestro punto de fuga.
Este será el lugar hacia el que parecerán dirigirse muchas de las líneas de nuestro dibujo.
Si observamos una carretera muy larga, por ejemplo, veremos que sus dos lados parecen acercarse cuanto más se alejan, aunque sepamos que en realidad siguen separados. Lo mismo ocurre con las vías de un tren, las baldosas de un suelo, un pasillo o las filas de ventanas de un edificio.
Con la regla trazaremos líneas suaves que se dirijan hacia nuestra chincheta.
¿Qué vamos a aprender?
Antes de comenzar nuestro dibujo recordaremos estas ideas:
Los objetos cercanos se ven más grandes.
Los objetos lejanos se ven más pequeños.
Las cosas que están más cerca suelen tener más detalles.
Los objetos pueden taparse unos a otros. Si una persona aparece delante de un árbol, entendemos que la persona está más cerca.
Los objetos situados más arriba en determinadas escenas pueden parecernos más alejados.
Existe una línea del horizonte, relacionada con la altura desde la que estamos mirando.
Las líneas que se alejan pueden dirigirse hacia un punto de fuga.
Los objetos no cambian realmente de tamaño: cambia la forma en la que los vemos dependiendo de su distancia.
Construimos nuestro dibujo
Partiremos de una imagen de referencia para comprender cómo está construido el espacio.
Primero localizaremos:
1. El horizonte.
Decidiremos aproximadamente a qué altura estamos mirando.
2. El punto de fuga.
Colocaremos la chincheta en el lugar indicado.
3. El primer plano.
Aquí aparecerán los elementos que están más cerca y, por tanto, serán los más grandes.
4. El plano intermedio.
Los objetos comenzarán a reducir su tamaño.
5. El fondo.
Aquí situaremos los elementos más alejados y pequeños.
Después utilizaremos la regla para dibujar objetos cuyas líneas fuguen hacia el punto central: carreteras, edificios, ventanas, mesas, baldosas, carteles, bancos, árboles, cajas, habitaciones, caminos…
Las líneas que nos ayudan a construir la perspectiva se realizarán primero suavemente con lápiz. Cuando el dibujo esté correctamente organizado podremos repasar las líneas definitivas, borrar las auxiliares y añadir nuestros propios detalles.
El objetivo no será copiar exactamente el ejemplo, sino comprender por qué las cosas cambian de tamaño y posición cuando las vemos a distintas distancias.

Para los cursos mayores · Dos puntos de fuga
Cuando ya entendamos bien la perspectiva sencilla podremos utilizar dos puntos de fuga.
En lugar de una sola chincheta colocaremos dos, normalmente una hacia cada lado del papel.
Esto nos permitirá dibujar objetos vistos desde una esquina. Por ejemplo, podremos ver dos fachadas de un edificio al mismo tiempo.
Unas líneas se dirigirán hacia una chincheta y otras hacia la segunda.
Así podremos construir edificios, cajas, calles y espacios con una sensación de profundidad todavía mayor.

Para las familias
¿Por qué enseñamos perspectiva desde los primeros cursos de Primaria?
Esta actividad no pretende enseñar dibujo técnico de manera formal, sino ayudar al alumnado a comprender algo mucho más básico: cómo percibimos el espacio y cómo podemos representarlo en una superficie plana.
Los niños saben que una persona no se hace realmente pequeña cuando se aleja, pero trasladar esa idea al dibujo requiere un aprendizaje progresivo. Es habitual en estas edades representar elementos semejantes con tamaños parecidos independientemente de su posición, o situarlos en el papel sin que exista una relación clara entre cerca, lejos, arriba, abajo, delante y detrás.
La perspectiva nos permite trabajar estas relaciones de manera visual.
El primer aprendizaje será comprender que el tamaño aparente depende de la distancia:
cerca → grande
lejos → pequeño
A partir de ahí se introducen progresivamente otros indicadores de profundidad.
La superposición permite comprender que cuando un objeto tapa parcialmente a otro interpretamos que se encuentra delante.
La disminución del detalle ayuda a observar que percibimos con mucha más información aquello que tenemos próximo.
La posición de los elementos dentro de la composición también ayuda a construir la sensación de profundidad.
Otro concepto importante será la línea del horizonte, presentada de forma sencilla como una referencia aproximadamente relacionada con la altura de nuestros ojos. El alumnado comenzará a comprender que el aspecto de una escena depende también de desde dónde la estamos observando.
Aparece después el punto de fuga.
Para hacerlo comprensible utilizamos una pequeña chincheta como referencia física. Las líneas de determinados elementos se dirigen hacia ese punto mediante una regla, permitiendo visualizar claramente cómo una carretera, un pasillo o una fila de edificios parece estrecharse al alejarse.
La chincheta convierte una idea geométrica abstracta en algo muy concreto:
“Estas líneas van hacia aquí porque se están alejando de nosotros.”
La actividad permite además introducir vocabulario visual que utilizaremos posteriormente:
primer plano, para aquello que está más cerca;
plano intermedio, para la zona central de la escena;
fondo, para aquello que está más lejos;
horizonte, como referencia de nuestra mirada;
y punto de fuga, como lugar hacia el que convergen visualmente determinadas líneas.
Al mismo tiempo se trabajan proporción, tamaño relativo, orientación espacial, observación, uso de la regla, precisión, coordinación óculo-manual, motricidad fina y organización del espacio del papel.
También se pretende que el alumnado aprenda a observar antes de dibujar. Ante una imagen de referencia tendrá que preguntarse:
¿Qué está más cerca?
¿Qué está más lejos?
¿Qué objeto parece mayor?
¿Cuál tapa a otro?
¿Dónde podría estar el horizonte?
¿Hacia dónde se dirigen estas líneas?
¿Qué elementos se hacen cada vez más pequeños?
En los cursos iniciales se utiliza fundamentalmente un punto de fuga, porque permite comprender con claridad el principio de profundidad. Más adelante puede introducirse la perspectiva con dos puntos de fuga, utilizando dos chinchetas como referencias y observando cómo diferentes grupos de líneas se dirigen hacia lugares distintos.
La finalidad no es conseguir una perspectiva matemáticamente perfecta. Se busca que el alumnado empiece a comprender una idea fundamental para todo su desarrollo gráfico:
Dibujar el espacio no consiste solamente en dibujar objetos. También tenemos que representar la distancia que existe entre nosotros y esos objetos.
Las chinchetas se utilizarán siempre sobre una base adecuada y bajo supervisión, pudiendo ser colocadas y retiradas directamente por el profesorado en los grupos más pequeños.
